Asesinos sin piedad ni corazón.   2 comments

Publicado 20 noviembre 2009 por gionetta

2 Respuestas a “Asesinos sin piedad ni corazón.

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  1. Paquita, la bruja de Santomera (Murcia):

    El caso de Paquita, la doble parricida de Santomera, será recordado durante largos años como uno de los sucesos más espantosos, incomprensibles y repugnantes de la historia reciente no ya de Murcia, sino de toda España. En la madrugada del 19 de enero del 2002, Francisca González asesinó a sangre fría, estrangulándolos con el cable del cargador de un móvil, a sus dos hijos pequeños, Francisco Miguel, de seis años, y Adrián Leroy, de cuatro, sin más razón aparente que el deseo de causar un gran daño a su esposo, el camionero José Ruiz, con quien mantenía una atormentada relación de amor y odio (lo amaba, pero a la vez lo aborrecía por sus aparentes infidelidades).

    El reportaje que ahora edito en este blog salió publicado en ‘La Verdad’ el 18 de agosto del 2002, apenas seis meses después de producirse el doble crimen, y su valor radica en que ofrecía datos sumariales de gran trascendencia –había conseguido hacerme con las diligencias en un tiempo muy breve– para desentrañar la especial personalidad de la parricida y para conocer las pruebas que la incriminaban.

    Francisca González Navarro fue condenada a 40 años de prisión por el asesinato de sus dos hijos. En la actualidad sigue cumpliendo su condena en la prisión de Villena (Alicante).

    ¿UNA FRIA ASESINA?

    Otros muchos datos contenidos en el sumario apuntan, sin embargo, a que Francisca González pudo actuar de forma premeditada, asesinando fríamente a los niños para herir a su marido, del que deseaba vengarse.

    Las terribles relaciones que ambos cónyuges mantenían -circunstancia reconocida por ambos- podrían haber llevado a la mujer a concebir esa venganza. Los folios de las diligencias judiciales desvelan una estremecedora historia de celos enfermizos, vejaciones, golpes, ideas y comportamientos obsesivos, infidelidades, relaciones sexuales múltiples y aberrantes…
    «Tengo que hacerte más daño del que tú me has hecho», había amenazado en alguna ocasión Paquita a su marido.

    Y éste había llegado a temer realmente por su vida: al descubrir un afilado cuchillo bajo el colchón, al ver que su esposa siempre le traía la comida preparada desde la cocina -«llegue a tener miedo de que tratase de envenenarme», ha admitido José, el marido-, al observar los arrebatos de furia de su mujer…

    De todo ello se deduciría, pues, un posible móvil: la venganza por los malos tratos, las vejaciones, la infidelidad reconocida por José…

    Los test de personalidad -Minnesota MMPI-2, Millon, Rorschach…- a que ha sido sometida permiten deducir que se trata de una mujer «extremadamente controlada, inmadura y egocéntrica, distante y fría, que busca ser el centro de atención, emocionalmente inestable, autoritaria y hostil, con presencia de rasgos aislado de personalidad paranoide, histriónica, narcisista y antisocial».

    Una personalidad conflictiva y difícil, pero que en absoluto le impide ser consciente de sus actos.

    Su frialdad es tal que los especialistas llegan a sorprenderse por la ausencia aparente de remordimientos y el distanciamiento que muestra al hablar de la muerte de sus hijos. En las entrevistas, la mujer ha reconocido que en los últimos meses había abandonado mucho el cuidado de los pequeños y que era el hijo mayor quien se encargaba de ellos. «No estaba siendo una buena madre», admite Paquita, que también señala que las peleas que tenía con su esposo acababa pagándolas con los niños, a los que gritaba y golpeaba…

    20 años de prisión por cada uno de sus hijos que mató sin piedad…ni corazón.

  2. El primer niño asesino de la historia:

    A los siete años, Cayetano Santos Rodino era tan bajo y menudo que parecía un niño de cuatro. Le llamaban el Petiso Orejudo. A los ocho, tomó de la mano a un bebé de 21 meses y lo llevó a un descampado de Buenos Aires para reventarle la cabeza a pedradas. Un vigilante salvó la vida del pequeño in extremis y condujo al agresor a comisaría. Comenzaba la crónica criminal del primer niño asesino en serie de la historia.

    El Petiso Orejudo mató por simple placer a cinco críos y lo intentó con otros siete. Fue detenido a los dieciséis y permanece tan arraigado en la memoria popular argentina como nuestro hombre del saco.

    Hay una película española referente a esta historia: “el niño de barro” qye tengo pendiente ver.
    El historión del Petiso Orejudo da para varios largometrajes. Su padre, sifilítico y alcohólico, le arreaba palizas a diario (los médicos contaron 27 cicatrices en la cabeza del pequeño a causa de los golpes). Le expulsaron de seis escuelas y nunca aprendió a leer. Ya preso, fue sometido a una de las primeras operaciones de cirugía estética achatándole las orejas, ya que se creía que en ellas residía el origen de su maldad. Murió en un penal de Ushuaia a los 48 años. El último director del penal conservó como pisapapeles un fémur de Santos Godino.

    Gionetta.

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