Se trata de un instrumento que revela la personalidad y que bien empleado puede convertirse en guía de desarrollo personal. Pero no todos estamos preparados para responder a la pregunta: “¿quién soy?”

 

 Quién soy? es una pregunta que nos hacemos frecuentemente y aunque parezca simple de contestar, requiere un conocimiento profundo de nosotros mismos. Un instrumento que sirve para ello es el eneagrama, que da respuesta a las interrogantes de carácter espiritual que el hombre se plantea desde que empezó a razonar, y que al integrar creativamente la espiritualidad con los aportes de la psicología, ha favorecido su conocimiento y utilización como herramienta privilegiada para el autoconocimiento, el acompañamiento formativo, la dinámica de grupos y el trabajo en equipo. La palabra “enneagramma” es de origen griego y significa nueve puntas.
Alude al símbolo caracterizado por una circunferencia con nueve puntos de referencia. Sus orígenes parecen remontarse a más de dos mil años y lo desarrollaron los sufis, musulmanes piadosos que profundizaron su relación con Dios a través de la oración.
Esta teoría de personalidad se afianza en una tradición religiosa que integra la psicología de la espiritualidad, quizás esa sea la razón por la que la han ido adoptado psicólogos y religiosos.

-Es un itinerario de conocimientos tanto en lo psicológico como en lo espiritual. Junto con él vamos descubriendo nuestras fortalezas y debilidades y en base a eso podemos ir haciendo el propio camino de crecimiento en un corto período de tiempo. Debido a que con el eneagrama se pueden descubrir muchos detalles importantes, a veces omitidos por nosotros en nuestra personalidad, se recomienda extremo cuidado en la forma en que se le trabaja.

-El eneagrama como teoría de personalidad es un instrumento para clarificar la verdad sobre sí mismo. No es un oráculo, más bien ofrece claves para entender los secretos de la personalidad. De hecho, no elegimos nuestra personalidad. Cada persona se hace consciente de ella y la acepta. Con el tiempo nos damos cuenta de que a lo largo de la vida no cambia nuestra esencia, lo que ocurre es que la persona va conociendo sus características de personalidad y las empieza a manejar a voluntad.

-Es un itinerario de conocimientos tanto en lo psicológico como en lo espiritual. Junto con él vamos descubriendo nuestras fortalezas y debilidades y en base a eso podemos ir haciendo el propio camino de crecimiento en un corto período de tiempo. Debido a que con el eneagrama se pueden descubrir muchos detalles importantes, a veces omitidos por nosotros en nuestra personalidad, se recomienda extremo cuidado en la forma en que se le trabaja.

-Nuestra intimidad se debe cuidar y respetar. Lo ideal es que la persona que quiere saber su eneagrama lo haga en un taller con personas que se conocieran y bajo la asesoría de un guía. Esto, porque lo primero que ocurre es que uno tiene un ideal de lo que quisiera ser como persona y al principio te visualizas de esa manera. Pero a medida que avanzas, la verdadera personalidad va aflorando. No es fácil descubrir quiénes somos, incluso puede llegar a ser doloroso.

El eneagrama hace mirar descarnadamente fortalezas y debilidades. Pero no hay tipos de personalidades mejores que otras, todos somos necesarios. El mundo necesita personalidades distintas.
Si bien en los talleres se utilizan ejercicios que sirven para descubrir los secretos del eneagrama; también se puede recurrir a libros. Según la profesional, el peligro de elegir ese camino está en “responder de acuerdo a cómo nos gustaría ser y no a cómo realmente somos”.

El eneagrama en el proceso de desarrollo de la personalidad postula la existencia de tres centros de energía: la cabeza, el corazón y las entrañas. Y para saberlo se acostumbra a preguntar: ¿qué siento?, ¿qué pienso? y ¿qué hago?

 

 

La psicología lo ha empezado a emplear porque es un instrumento que permite
conocerse en un plazo bastante breve. Unas ocho o 10 sesiones pueden ser un buen tiempo para empezar a trabajar en sí mismo, bajo la mirada de una guía. 

 

 

 

 

Estrella de nueve puntas. El modelo del eneagrama se aplica para delinear los procesos cosmológicos y el desarrollo de la conciencia humana. Se trata de un diagrama (estrella de nueve puntas) que puede ser utilizado para trazar el proceso de cualquier acontecimiento. El propósito principal de este instrumento es reconocer nuestra compulsión y aprender a trabajar sobre ella, con el fin de lograr nuestra sanación. Es un viaje de autoconocimiento.

Los eneotipos:

Eneotipo 1: son personas tranquilas y cuyo temor más grande es  perder la compostura. La peor trampa que se pueden hacer es querer ser perfectos en la vida. Su mayor reto es contener la ira. Evitan la rabia.

Eneotipo 2: son personas amorosas, serviciales, entregadas al mundo. Pero en el fondo su mayor pecado es temer por sus necesidades básicas. Evitan el orgullo.

Eneotipo 3: son personas que jamás van a aceptar que se equivocaron. Y esto se debe a que temen no ser ser eficientes. Están orientados al éxito por sobre todas las cosas. Evitan el fracaso.

Eneotipo 4: sienten que nadie los entiende. La trampa del 4 es que quieren ser auténticos; otra es la envidia. Siempre sienten que los demás son mejores que ellos. Evitan ser comunes y corrientes.

Eneotipo 5: son personas bastante introvertidas y se refugian en el conocimiento. Su mayor pecado es que son avaros con ellos mismos: hablan poco, no se comunican con facilidad. Corresponden al tipo de personas que en reuniones de trabajo no hablan hasta que se les pide su opinión que, por lo general, es brillante. Evitan el vacío consigo mismo.

Eneotipo 6: necesitan sentir seguridad a como dé lugar. Se mueven por el temor y se refugian en el grupo. Evitan salirse de las reglas.

Eneotipo 7: por lo general, son positivos y encantadores. Aparentemente idealistas, siempre le buscan el lado bueno a todo. Su pecado es la gula, en el sentido de ansiar tenerlo todo. Evitan el dolor.

Eneotipo 8: son los justicieros, aquellas personas que siempre están defendiendo lo que piensan. Son valientes y osados. Evitan la debilidad.

Eneotipo 9: son las típicas personas que nunca se enfrentan al mundo. Su juego es ser los pasivos del equipo, pero su pecado es la indolencia, la pereza. Evitan el conflicto. 

  • Tipo de personalidad 1: El reformador:  El tipo racional, idealista, de sólidos principios, determinado, controlado y perfeccionista.
  • Tipo de personalidad 2: El ayudador:  El tipo interpersonal, preocupado por los demás, generoso, demostrativo, complaciente y posesivo.
  • Tipo de personalidad 3: El triunfador:  El tipo pragmático, orientado al éxito, adaptable, sobresaliente, ambicioso y consciente de su imagen.
  • Tipo de personalidad 4: El individualista:  El tipo sensible, reservado, expresivo, dramático, ensimismado y temperamental.
  • Tipo de personalidad 5: El investigador:  El tipo cerebral, penetrante, perceptivo, innovador, reservado y aislado.
  • Tipo de personalidad 6: El leal:  El tipo comprometido, orientado a la seguridad, encantador, responsable, nervioso y desconfiado.
  • Tipo de personalidad 7: El entusiasta:  El tipo activo, divertido, espontáneo, versátil, ambicioso y disperso.
  • Tipo de personalidad 8: El desafiador:  El tipo poderoso, dominante, seguro de si mismo, decidido, voluntarioso y retador.
  • Tipo de personalidad 9: El pacificador:  El tipo indolente, modesto, receptivo, tranquilizador, agradable y satisfecho.

Los nueve tipos del eneagrama se agrupan en tres centros básicos que van a indicar de donde nace la fuerza de la compulsión en cada tipo o el área donde nos hemos quedado mayormente estancados o “fijados”. Los centros básicos son:

a) Entrañas ( Tipos de personalidad 8,9 y 1):  Es el centro basado en “lo corporal”. Se basan en la intuición y la sensación, la intuición basada en el cuerpo y en los instintos. Tienden a ser impulsivos, viscerales y en cierta forma, tensos o rígidos. Centrados en el presente. Emoción básica: rabia. El pseudo-pensar.

b) Corazón (Tipo de personalidad 2, 3 y 4):  Es el centro basado en “lo sentimental” o comúnmente llamado “emocional”. Se basa en la construcción de una identidad o una imagen y en las relaciones interpersonales. Por lo mismo son muy sensibles aunque a la vez también manipuladores y con muchos sentimientos de vergüenza, a veces a flor de piel, a veces camuflados en imágenes que con el opuesto a como se sienten internamente. Centrados en el pasado. Emoción básica: tristeza. El pseudo-sentir.

c) Cabeza (Tipos de personalidad 5, 6 y 7):  Es el centro basado en “lo intelectual”. Se basan en las ideas y en las razones. Tienden a ser muy ansiosos, a veces temerosos, pues para ellos son importantes los encuadres y la previsión de las situaciones centrados en el futuro. Emoción Básica: miedo. El pseudo-hacer.

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